¿Eres un  triunfador?
Por Dr. J. R. Román


Tal como vives así das forma a tu vida. Lo que haces en el momento presente está dando forma a tu futuro. Las palabras que pronuncias, los pensamientos que generas, los alimentos que comes y las acciones que emprendes están definiendo tu destino, dando forma a lo que eres ,a lo que tu vida representa y  en lo que te   vas a convertir. 

Los triunfadores son personas que están enamorados de su visión, de sus metas, de sus sueños, de su propósito. Sus sueños lo han podido visualizar vívidamente, lo tienen grabado en su corazón y se ha hecho una realidad en su interior. Están decididos a pagar el precio del éxito, que se paga por adelantado y al contado y se paga trabajando. Los triunfadores son personas que están enfocadas en cómo convertir sus metas en realidad, en convertir lo invisible en visible, lo difícil en fácil y lo imposible en posible. Son personas que no se rinden, que saben que las excusas satisfacen solamente al que las da y debilitan el carácter del que las acepta. Son personas que están dispuesto a servir, a inspirar, a motivar a otros, porque saben que su legado es ser facilitador para que otros puedan crecer junto a ellos. Un triunfador es una persona que le apasiona lo que hace y está comprometido con su trabajo, su negocio, su familia y sus relaciones. Vive cada día con intensidad, con entusiasmo y alegría. Se enfoca en sus metas sin importar que los nubarrones y las tormentas económicas, políticas y sociales le afecten. Tienen la capacidad de levantarse sobre esos retos.

Le invito hoy a que identifique personas que han triunfado, que son modelos y aprendamos de ellos. Observemos cómo piensan, cómo hablan, cómo tratan a la gente, cómo se organizan y cómo se recuperan de los momentos difíciles. Tenemos alrededor nuestro muchas personas buenas que son triunfadores, vamos a reconocerlas porque seremos más fuertes, caminaremos con más seguridad y llegaremos a nuestro destino más rápido. Si los saboteamos, los criticamos y los rechazamos estamos alejándonos de aprender de sus experiencias, de sus conocimientos y de su determinación.

          
Hay que  reconocer que los triunfadores aceptan el cambio.  Admiten que a través del cambio hay oportunidades, hay crecimiento , hay expansión de la visión y del propósito que ellos tienen.  La historia nos  dice que hemos crecido en estos pasado 50 años muchos más que en los pasados mil novecientos años.  Gracias a  que existieron triunfadores que perseveraron y   desarrollaron medicinas para combatir las enfermedades, inventaron la bombilla y la electricidad para poder iluminar el camino, crearon el avión para acortar las distancias y crearon la tecnología para comunicarnos interactivamente mucho más rápido. No hay duda que somos una generación privilegiada. Estamos disfrutando los adelantos, los inventos, de muchos triunfadores que en los pasados doscientos años se dedicaron a trabajar, para dejar un mundo mejor al que conocieron.  Pavimentaron el camino para que nuestras generaciones pudieran disfrutar hoy de una mejor calidad de vida.

Vamos hacer un inventario de las bendiciones que tenemos, de las cosas que hemos logrado, de las metas que todavía nos faltan por alcanzar y vamos a convertirnos en modelos en agentes de cambios, en facilitadores de otros para convertirnos en triunfadores.     
Para eso tenemos que apoyarnos unos a otros. Hace poco leí una historia de unas olimpiadas de personas discapacitadas. Nueve participantes, todos con incapacidad mental; se alinearon para la salida de la carrera de los cien metros llanos. A la señal, todos partieron, con sus limitaciones, pero con deseos de dar lo mejor de sí: terminar la carrera y ganar el premio. Uno de ellos tropezó y este se cayó y comenzó a llorar. Los otros ocho escucharon el llanto, disminuyeron el paso y miraron hacia atrás. Vieron al joven en el suelo, se detuvieron y regresaron todos. Una de las chicas, con síndrome de Down, se arrodilló, le dio un beso y le dijo: "listo, ahora vas a ganar". Y todos, los nueve competidores, entrelazaron los brazos y caminaron juntos hasta la línea de llegada. El estadio entero se puso de pie y en ese momento no había un solo par de ojos secos. Los aplausos duraron largos minutos. Porque en el fondo, lo que importa en la vida, más que ganar, es ayudar a los demás para vencer, aunque ello signifique disminuir el paso y cambiar el rumbo. Porque el verdadero sentido de la vida es que TODOS JUNTOS GANEMOS, no cada uno de nosotros en forma individual, sino colectivamente. Sea un triunfador marque la diferencia.